Rellenos. Ácido hialurónico

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¿Por qué utilizar ácido hialurónico?

La piel constituye nuestra primera línea de contacto con el exterior. La piel facial es más susceptible a  los efectos del envejecimiento, como la pérdida de elasticidad, tono, tersura y firmeza. Este deterioro es el resultado de múltiples factores entre los que destacan la atrofia de los tejidos, los efectos de la gravedad y la acción de la musculatura de la mímica (que se traduce en la aparición precoz de líneas de expresión) y que darán lugar a las arrugas que surgen en distintas zonas como las periorbitarias (alrededor de los ojos), las peribucales (alrededor de la boca), en la glabela (entrecejo), en las comisuras labiales o el surco nasogeniano. La pérdida de volumen en labios, pómulos, etc . También afectan a la armonía estética de la cara.

Un estudio detenido de lo que percibimos como envejecimiento facial tiene mucho que ver con la pérdida de volumen (grasa), el adelgazamiento cutáneo, la laxitud del tejido de sostén y como resultado final la ptosis tisular (descolgamiento).

De  lo anterior deducimos que parte de la solución es aportar volumen y es aquí donde el ácido hialurónico juega un papel principal como el producto de relleno más seguro y eficaz.

Los rellenos dérmicos son sustancias que se inyectan en la dermis o hipodermis para atenuar defectos como depresiones cutáneas, arrugas, surcos, cicatrices o atrofias de tejido. También permiten el aumento o la remodelación de ciertas zonas faciales como pómulos, mentón, labios, nariz, etc.

En la actualidad existen diferentes métodos que ayudan a solucionar cada uno de estos problemas. En este apartado, no consideramos un método con múltiples ventajas como es la transferencia grasa, dado que precisa de un medio quirúrgico.

La transferencia de grasa consiste en extraer la grasa sobrante de alguna parte del cuerpo (abdomen, cintura, muslos, etc.) y usar parte de la misma, como relleno natural. Habitualmente se trabaja en pómulos, surcos nasogenianos y mandíbula, para restaurar el óvalo facial típico de la juventud. Al margen del lipofilling, se han desarrollado métodos no quirúrgicos de remodelado facial, con las infiltraciones (microaguja) de fluidos a poca profundidad cutánea. El ácido hialurónico es el producto estrella para el rejuvenecimiento facial; se utiliza como relleno dérmico por su capacidad para retener líquido y atraer agua, además de estimular la producción de colágeno sin efectos secundarios relevantes.

Así, actualmente contamos con una alternativa no quirúrgica basada en la recuperación de los componentes que la piel pierde con los años. Mediante la infiltración de sustancias de relleno como el ácido hialurónico, podemos disimular el envejecimiento cutáneo, de una manera sencilla, obteniendo un espléndido aspecto gracias a la corrección de pequeños defectos. Los materiales utilizados son totalmente compatibles con el organismo, química y físicamente estables (no se alteran con el paso del tiempo) e imperceptibles al tacto, características que permiten conseguir un resultado natural y permanente.

La técnica de relleno mediante ácido hialurónico es una técnica recomendada para aquellas personas que desean mejorar arrugas del entrecejo, disminuir el rictus facial, sin modificar la expresión, mejorando el estado y la calidad de la piel en general. Dependiendo de las características de la arruga o del volumen que deseamos aportar a una determinada área facial, se puede recurrir a diferentes formulaciones, permitiendo así adaptar el producto a las necesidades del paciente.

 

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